Tipos de finca
Cada tipo de propiedad rústica se compra y se valora de forma distinta. Estas son las categorías con las que trabajamos.
Masías
La masía es la casa de payés catalana por excelencia: estructura de piedra, cubierta a dos aguas y cuerpos añadidos a lo largo de siglos. Comprar una masía es comprar un edificio con historia, y eso exige revisar cédula, catalogación urbanística y estado estructural antes de negociar el precio.
Castillos y palacios
Propiedades históricas de gran volumen: castillos, palacios urbanos, monasterios y casas señoriales. Es un mercado pequeño, internacional y muy sensible al estado de conservación y a las cargas patrimoniales que arrastra cada inmueble.
Viñedos y fincas agrícolas
Fincas con producción real: viñedo en DO, olivar, almazaras y explotaciones agrícolas en activo. Aquí el análisis va más allá del inmueble — cuentan las hectáreas productivas, los derechos de plantación, el agua y la maquinaria incluida en la operación.
Cotos de caza y bosque
Grandes superficies de monte, bosque y coto de caza mayor. Son operaciones de hectáreas más que de metros construidos: lo determinante es el acuerdo cinegético, los accesos, el aprovechamiento forestal y los linderos reales de la finca.
Turismo rural y negocio
Masías con licencia de turismo rural, hoteles con encanto, campings y restaurantes en finca. Se compran por rentabilidad: lo que se valora es la licencia, la cuenta de explotación y la capacidad de crecimiento sin obra mayor.